martes, 6 de octubre de 2015

El bikepolo, la combinación de dos deportes en uno

-ADN de Atletas-

Este juego, que se asemeja en varias reglas al polo, tuvo su creación hace 124 años. Sin embargo, arribó a nuestro país hace apenas seis. ¿De qué se trata y dónde se juega?





                                                                                                                                                                                                                                                                                      Bikepolo, bicipolo o ciclopolo. De las tres maneras se lo conoce, según en qué lugar del mundo se lo nombre, a éste deporte nacido hace más de un siglo pero que ha llegado a Argentina recién hace seis temporadas.

El invento surgió en Irlanda por intermedio de Richard Mecredy en los finales del Siglo XIX, más precisamente en 1891. En un terreno de juego rectangular de entre 120 y 150 metros de largo por 80 o 100 de ancho, los competidores se suben a una bicicleta -emulando la funcionalidad del caballo en el polo- y empujan la pelota (que mide entre 12 y 15 centímetros de diámetro) con un taco de un metro de largo, con la finalidad de anotar goles en la valla rival.

El primer encuentro internacional tuvo lugar entre los selectivos de Inglaterra e Irlanda. Y además, fue uno de los deportes de exhibición en los Juegos Olímpicos de Londres de 1908.

 Alcanzó un auge increíble en la década del ’30 en Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos que trajo como consecuencia la creación de varias ligas, aunque tras la Segunda Guerra Mundial el juego tuvo un decrecimiento.

Las tres principales reglas consisten en que el jugador no puede apoyar el pie en el suelo. Si lo hace, deberá volver a uno de los dos puntos designados en mitad de cancha para reintervenir en el partido; el gol tiene que ser anotado a través de un hit, que es el golpe que se da con el extremo del taco; cuando uno de los dos equipos anota un gol debe aguardar el cruce con pelota dominada o no de un rival por la mitad de terreno para recomenzar el juego.

La duración del partido es de treinta minutos, dividido en cuatro chukkers de siete minutos y medio cada uno. Al igual que en el fútbol, el árbitro utiliza las tarjetas amarilla y roja, y también puede existir el tiempo extra en caso de igualdad en el marcador.

En Argentina y en la región recién se popularizó en 2009, para dos años más tarde empezar a disputar torneos a nivel sudamericano.

Existe la forma tradicional disputada en cancha de césped, y una más moderna sobre cemento, en la que los equipos están conformados de tres a cinco jugadores, diferenciándose del tradicional que cuenta con cuatro, como en el polo.


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